¡Buu! Como enfrentar los miedos y fobias de sus hijos este Halloween
Para algunos niños, cosas cotidianas como un insecto pueden dar más miedo que los monstruos de Halloween. Descubra cómo los padres y cuidadores pueden ayudar a los niños a superar sus temores.
Ayudar a los niños a disfrutar Halloween
Con Halloween cada vez más cerca, la Dra. Moen anima a los padres a preparar a los niños que podrían sentirse asustados por los disfraces, las decoraciones u otras sorpresas de la temporada.
En lugar de exponer inmediatamente al niño a algo abrumador, los padres pueden comenzar con fotografías u otras experiencias menos intimidantes e ir fortaleciendo gradualmente su confianza.
Si el miedo de un niño se vuelve tan intenso que le impide disfrutar actividades como pedir dulces en Halloween, la Dra. Moen recomienda buscar ayuda profesional.
Para más información, comuníquese con el Jane and John Justin Institute for Mind Health.
Cuando el miedo va más allá de un susto
Halloween está a la vuelta de la esquina, con disfraces, decoraciones espeluznantes y muchos monstruos de fantasía. Pero para algunos niños y adolescentes, las cosas más aterradoras no son los fantasmas ni las calabazas tenebrosas. Algo tan pequeño como un insecto puede provocar un miedo y una ansiedad abrumadores.
Según Amanda L. Moen, Ph.D., psicóloga certificada de Cook Children’s Health Care System, el miedo es una parte normal del desarrollo infantil.
“El miedo es una emoción que básicamente nos indica que existe una posible amenaza en el entorno a la que debemos prestar atención”, explicó la Dra. Moen.
Sin embargo, cuando el miedo se vuelve intenso, persistente o interfiere con las actividades cotidianas, puede ser una señal de una fobia.
“Ante una posible amenaza, nuestro cuerpo genera una respuesta de alerta muy intensa y, con frecuencia, esa intensidad es desproporcionada en comparación con el nivel real de peligro presente en el entorno”, explicó la Dra. Moen.
Un pequeño insecto, un gran miedo
Para Joseph Jones, de 8 años, encontrarse con un insecto podía convertir un día común en una experiencia aterradora.
“Noté que tenía un gran miedo a los insectos. Reaccionaba de manera muy intensa, fuerte y temerosa ante cualquier tipo de insecto”, contó su mamá, Laura Jones. “Gritaba, lloraba, se tiraba al suelo o salía corriendo. Había mucho miedo y ansiedad cuando se trataba de insectos”.
A Joseph le encanta jugar al aire libre, pero su miedo llegó a ser tan abrumador que evitaba salir de casa, caminar por el jardín o entrar solo a ciertas habitaciones de su hogar.
“Estaba constantemente mirando a su alrededor y muy alerta, siempre pendiente de si había insectos”, dijo Laura.
Buscando ayuda, la familia acudió a Cook Children’s, donde la Dra. Moen ayudó a Joseph y a su mamá a desarrollar estrategias para controlar su ansiedad mediante exposición gradual y lenguaje de apoyo. En lugar de retirar inmediatamente un insecto, Laura aprendió a reconocer el miedo de Joseph mientras lo animaba a enfrentar la situación.
Durante el primer mes, Joseph mostró una mejoría significativa al encontrarse con insectos. Hoy puede verlos sin experimentar las reacciones intensas que tenía antes.
“Ahora viene conmigo y me dice: ‘Hay un insecto en el bote de basura. ¿Lo puedes quitar?’ y yo simplemente elogio lo tranquilo que se mantiene”, comentó Laura. “Es un niño completamente diferente”.
Enfrentar los miedos, paso a paso
Aunque el primer impulso de muchos padres es proteger a un hijo asustado, la Dra. Moen explicó que eliminar repetidamente la causa del miedo o brindar tranquilidad excesiva puede reforzar la ansiedad de manera involuntaria.
En su lugar, recomienda la exposición gradual, permitiendo que los niños afronten sus miedos en pequeños pasos manejables mientras reciben ánimo y apoyo emocional.
“Queremos preguntarnos: ‘¿Cómo puedo crear una pequeña dosis de esa incomodidad para mi hijo?’”, dijo la Dra. Moen.
A medida que los niños se sienten más cómodos, los padres pueden aumentar poco a poco el nivel del desafío y celebrar sus avances.
Por ejemplo, un niño que tiene miedo a las arañas podría comenzar viendo fotografías, luego leer libros o ver videos antes de observar una araña desde una distancia segura y acercarse gradualmente cuando sea apropiado.
La Dra. Moen anima a los padres a validar las emociones de sus hijos con frases de apoyo como: “Puedo ver que en este momento te sientes muy asustado, y sé que eres muy valiente”.
Laura dijo que aprender a cambiar sus propias reacciones fue tan importante como ayudar a Joseph a enfrentar sus miedos.
“Lo animaba a acercarse a un insecto y luego le decía: ‘Oye, eres valiente y puedes hacerlo’”, comentó Laura. “Esa frase ayuda muchísimo.”
Para Laura, buscar ayuda para Joseph desde una edad temprana le mostró cuánto puede mejorar la vida cotidiana de un niño con una intervención oportuna y le dio una nueva confianza como madre.
“Se siente como si hubiera hecho algo bien como mamá. Siento que le conseguí la ayuda que necesitaba”, dijo. “Ahora pienso: ‘¿Sabes qué? Lo logramos. Lo logramos juntos y ahora estamos bien’”.