¿Qué sigue tras el regreso a clases? Apoyo escolar y cuándo pedir ayuda
El inicio del año escolar trae muchas emociones, pero también pueden surgir nuevas dudas en las familias. ¿La capacidad de atención de un niño es la normal para su edad? ¿Deberíamos preocuparnos por el desarrollo del habla? ¿Qué deben hacer las familias si el maestro expresa alguna inquietud sobre el aprendizaje o la conducta?
En el episodio más reciente de Por Su Bienestar, Lourdes Vázquez conversa con Bianka Soria-Olmos, D.O., pediatra de Cook Children's Pediatrics Haslet sobre cómo las familias pueden trabajar junto con el pediatra de su hijo y la escuela para apoyarlo durante su adaptación al salón de clases. La doctora explica cuándo las dificultades de atención podrían requerir una evaluación más detallada, cómo funcionan los servicios de terapia del habla, qué significan los Planes 504 y los Programas de Educación Individualizada (IEP), y por qué nunca debes dudar en hacer preguntas.
A continuación, una versión editada de la conversación en formato de preguntas y respuestas.
P: ¿Qué deben hacer las familias si tienen una duda o inquietud sobre la atención o el desarrollo cuando empieza el ciclo escolar?
Dr. Soria-Olmos: No esperen a que la maestra lo mencione; empiecen a hacer preguntas. El pediatra es un excelente recurso sobre el desarrollo infantil y para verificar si su hijo está alcanzando los hitos según su edad.
A veces la familia tiene inquietudes primero. Otras veces, el maestro puede ser el primero en notar que el pequeño tiene dificultad con la atención, la concentración o el aprendizaje. Si esto sucede, escuche lo que el maestro está observando y compártalo con su pediatra. Mientras más pronto tengan esa conversación, más pronto podrán determinar si se requiere una evaluación o el apoyo que el niño necesita.
P: ¿Por qué suele ser en la escuela donde primero se observan las dificultades de atención relacionadas con el TDAH?
Dr. Soria-Olmos: En el hogar, un niño puede ser muy activo dentro de los parámetros habituales para su edad. Sin embargo, en el aula los maestros tienen la oportunidad de observar a varios niños de la misma edad y nivel de desarrollo a la vez.
Un docente puede detectar si a un alumno le cuesta más trabajo concentrarse o mantenerse enfocado en comparación con sus compañeros. Es en ese momento cuando la escuela inicia el diálogo con la familia. Esto no significa necesariamente que haya un problema grave, sino que tal vez sea momento de evaluar la situación a detalle para determinar si el pequeño requiere algún tipo de apoyo adicional.
P: ¿A qué edad es posible hacer un diagnóstico formal y a qué edad todavía se considera muy temprano?
Dr. Soria-Olmos: Desde un punto de vista médico, un diagnóstico de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) antes de los cinco años no es confiable. Esto se debe a que los niños aún se están desarrollando y muchos de los comportamientos que pueden generar inquietud son completamente normales para esta etapa.
Típicamente recomiendo a los padres que esperen hasta que el niño tenga los cinco años cumplidos y haya tenido la oportunidad de convivir con otros niños en un ambiente estructurado como la escuela. Las evaluaciones son más efectivas cuando podemos observar cómo se comporta el niño en un entorno donde las expectativas se basan en su edad. No solo se trata de la edad, sino también de su experiencia y desarrollo.
P: Si un maestro expresa una inquietud, ¿deberían los padres buscar una evaluación para su hijo?
Dr. Soria-Olmos: No necesariamente. En ocasiones, preferimos tomar más tiempo para observar al niño antes de llegar a una conclusión definitiva. Por ejemplo, si el pequeño está en kinder, resulta muy útil contar con la observación de más de un educador durante un periodo de tiempo.
Lo que buscamos es evitar un diagnóstico precipitado. Recopilamos información de diversas fuentes para determinar si realmente hay un motivo de preocupación y definir cuáles deben ser los siguientes pasos.
P: ¿Cuál es la diferencia entre el Plan 504 y el programa IEP?
Dr. Soria-Olmos: Todo eso forma parte del sistema escolar. Típicamente, un médico no interviene en cómo se implementan esos apoyos, pero sí podemos ayudar ofreciendo una opinión médica sobre la condición del niño.
El Plan de la Sección 504 es una ley diseñada para garantizar que todos los niños reciban la ayuda adecuada y tengan un acceso equitativo al aprendizaje. Esta ley está enfocada en esa protección.
Sin embargo, Programa de Educación Individualizada (Individualized Education Program o IEP, por sus siglas en inglés), es un plan individualizado para las metas educativas del menor y a los servicios que requiere según sus necesidades. Tal vez el niño califique para este plan, pero presente otras dificultades específicas y se beneficie de que dejemos por escrito las adaptaciones o recomendaciones exactas que queremos que la escuela ponga a prueba.
Algunos estudiantes tienen un Plan 504, otros tienen un IEP y algunos pueden calificar para ambos.
La meta siempre es la misma: proveer el mejor ambiente de aprendizaje para el niño. Un pediatra puede brindar información médica sobre el diagnóstico o la condición del menor, pero las escuelas determinan la elegibilidad y el desarrollo de los planes educativos.
P: ¿Cómo es que los pediatras pueden ayudar a los niños con necesidades médicas?
Dr. Soria-Olmos: Ayudamos a crear un plan médico y proporcionamos documentación con órdenes e instrucciones médicas según la situación, ya sea para la enfermera escolar o para un asistente médico que visite al niño en la escuela y se haga cargo de los cuidados que requiera durante la jornada escolar.
Para algunos niños, esto puede significar tomar medicamentos en la escuela. Para otros, puede tratarse del control de su diabetes, apoyo para alimentarse o asistencia si tienen dificultades de movilidad. La escuela, las enfermeras, los médicos y las familias trabajan juntos con instrucciones médicas detalladas para que los niños reciban la mejor atención mientras están en la escuela.
P: ¿Cuándo es el momento adecuado para una evaluación del habla?
Dr. Soria-Olmos: Nunca es demasiado temprano para solicitar una evaluación. Tenemos expectativas de desarrollo para cada edad sobre cuántas palabras deben decir o cuántas palabras entienden a ciertas edades. A los 3 años se pueden brindar los servicios dentro del sistema escolar. Antes de los 3 años, si se requiere evaluación o terapia del habla, contamos con el programa que se llama Early Childhood Intervention (ECI, por sus siglas en inglés). El programa ECI atiende a los niños menores de 3 años. Una vez que cumplen los 3 años, si todavía requieren servicios, se realiza la transición al sistema escolar.
P:¿Criar a un hijo bilingüe causa retrasos en el habla?
Dr. Soria-Olmos: No. Los estudios científicos no respaldan la idea de que ser bilingüe o hablar dos idiomas en casa cause un retraso en el desarrollo del habla. Cuando evaluamos a niños bilingües, contamos las palabras de ambos idiomas por separado, ya que representan conceptos distintos. Los niños bilingües no deberían presentar un retraso en comparación con sus compañeros monolingües de la misma edad. No debemos justificar el retraso del habla diciendo únicamente que "está aprendiendo dos idiomas", pues no hay evidencia científica que lo demuestre. Por lo tanto, si el niño no está alcanzando los hitos del lenguaje, no debemos demorar la terapia del habla ni la ayuda que necesita solo por estar aprendiendo dos lenguas
P: ¿Cuál es el papel del pediatra para ayudar a las familias a navegar sus inquietudes?
Dr. Soria-Olmos: Realmente en estos tiempos es difícil porque hay una multitud de información en línea, pero no toda está verificada. Por eso es importante contar con un profesional médico en quien confíe y con quien se sienta cómodo haciendo preguntas. Una buena relación médico-paciente motiva a los padres a expresar sus dudas y los orienta con empatía, libre de prejuicios. Además, contar con un profesional que conozca el historial del niño facilita enormemente estas conversaciones.
P: ¿Qué debo hacer si siento que algo no anda bien con mi hijo, pero nadie más nota nada?
Dr. Soria-Olmos: Pregunte de todos modos. No necesita esperar a que un maestro, un familiar o un amigo comparta la misma preocupación para mencionarla. Si algo le preocupa, vale la pena hablarlo. Y si varios adultos que conocen bien al niño están notando lo mismo, esa es otra señal de que tal vez sea momento de buscar orientación. La mayoría de las veces, el simple hecho de tener esa conversación ayuda a brindar claridad y tranquilidad.
P: ¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos con TDAH a tener un año escolar exitoso?
Dr. Soria-Olmos: Hay que asegurarse de que desayunen. La nutrición es muy importante e influye directamente en lo que ocurre en el cerebro de un niño con TDAH. Un desayuno equilibrado le proporciona la energía necesaria para participar y desempeñarse bien. Sin eso no va a ser un buen día de aprendizaje para ningún niño, pero especialmente para uno que tiene dificultades con la atención.
Conclusion clave
Dr. Soria-Olmos: No teman hacer preguntas. Muchos padres tienen inquietudes sobre el TDAH (o ADHD), el desarrollo del habla o los retos de aprendizaje, y eso está bien. La mejor manera de encontrar respuestas es comenzar la conversación. Ya sea que su duda trate sobre el desarrollo normal del niño o sobre algo más complejo, hacer preguntas es el primer paso para ayudar a su hijo a tener éxito en el ciclo escolar.