Fort Worth,
24
Agosto
2026
|
11:59
America/Chicago

¿Qué deben saber los padres sobre la tos ferina?

Ana Maria Rios, M.D.Criar a un hijo plantea un sinfín de preguntas, especialmente cuando se trata de su salud y bienestar. A medida que se acerca la temporada de regreso a clases, las vacunas pueden ser una prioridad para las familias, quienes buscan respuestas claras y conversaciones honestas sobre lo que ingresa al cuerpo de sus hijos y por qué. Con tanta información en internet, separar la realidad del miedo puede resultar abrumador. Cook Children’s Health Care System ofrece información y recursos a las familias para aclarar sus dudas con expertos médicos que también son padres.

Entre las vacunas escolares requeridas, la vacuna contra la tos ferina suele ser que genera preguntas.

La doctora Ana Maria Rios, M.D., explica los datos clave sobre la infección y la vacuna que lo previene:

¿Qué es la tos ferina?

La tos ferina es una infección de los pulmones causada por unos gérmenes llamados bacterias. Se contagia con mucha facilidad. Cualquier persona puede enfermarse, pero es más peligrosa para los bebés, sobre todo los menores de 2 meses, que aún son muy pequeños para vacunarse.

Aproximadamente 1 de cada 3 bebés menores de 1 año que se enferman de tos ferina necesita atención en el hospital.

¿Cómo se contagia?

Los gérmenes viajan por el aire cuando una persona enferma tose, estornuda o respira cerca de usted. Se puede contagiar incluso antes de que la persona sepa que está enferma.

La mayoría de los bebés se contagian de alguien en casa: un papá o una mamá, un hermano mayor, un abuelo o una niñera. Muchas veces esa persona solo cree que tiene un resfriado fuerte.

¿Cómo se ve?

La tos ferina suele pasar por tres etapas y puede durar muchas semanas. Por eso algunos la llaman “la tos de los 100 días”.

Etapa 1: las primeras 1 a 2 semanas

  • Parece un resfriado común

  • Nariz con mocos, tos leve, poca o nada de fiebre

  • Es cuando más se contagia

Etapa 2: semanas 2 a 6 (a veces más)

  • Ataques de tos largos y fuertes que cuesta detener

  • Un silbido o chillido al tomar aire después del ataque de tos

  • Vómito después de toser

  • Cansancio muy fuerte, o la cara se pone roja o morada durante el ataque

  • La tos suele empeorar en la noche

Etapa 3: semanas y a veces meses después

  • La tos mejora poco a poco

  • Los ataques de tos pueden regresar con el siguiente resfriado

Importante: en los bebés se ve diferente

  • Muchos bebés no hacen el silbido, y algunos casi no tosen.
  • Un bebé puede dejar de respirar por momentos cortos. Esto se llama apnea y puede ser la única señal.
  • El bebé puede atragantarse, jadear o ponerse morado alrededor de los labios.
  • Nunca espere a escuchar el silbido para buscar ayuda.

Llame al 911 o vaya a emergencias de inmediato si su hijo:

  • Deja de respirar o hace pausas al respirar
  • Se pone morado o gris en los labios, la cara o las uñas
  • Le cuesta mucho respirar, o se le hunde la piel en las costillas o el cuello
  • No puede parar de toser para respirar, comer o beber
  • Está flojo, muy difícil de despertar o no responde

Llame al doctor de su hijo el mismo día si tiene ataques de tos, vomita después de toser, lleva más de una semana con tos, o estuvo cerca de alguien con tos ferina, aunque parezca estar bien.

¿Cómo se trata?

La tos ferina se trata con antibióticos. Empezarlos pronto funciona mejor: puede hacer que la enfermedad sea más leve y evita que su hijo contagie a otros. Si se empiezan tarde, tal vez no cambien mucho la tos, pero aún ayudan a proteger a las personas cercanas.

Los jarabes para la tos no ayudan con la tos ferina y no son seguros para los niños pequeños. No se los dé a menos que el doctor se lo indique.

Si alguien en su casa tiene tos ferina, el doctor puede recetar antibióticos a toda la familia, incluso a quienes se sienten bien, para evitar que los gérmenes se sigan pasando, sobre todo a un bebé.

¿Cómo protejo a mi familia?

1. Mantenga las vacunas al día
Las vacunas son la mejor protección. La protección baja con el tiempo, por eso los refuerzos son importantes.

QuiénVacunaCuándo
Bebés y niños pequeñosDTaP (5 dosis)2 meses, 4 meses, 6 meses, 15 a 18 meses y 4 a 6 años
PreadolescentesRefuerzo de TdapUna dosis a los 11 o 12 años
Personas embarazadasTdapUna dosis en cada embarazo, de preferencia al inicio de las semanas 27 a 36
AdultosTdap y luego refuerzos de Td o TdapUna dosis de Tdap si nunca la ha recibido; después un refuerzo cada 10 años

2. Vacúnese durante el embarazo
Recibir la vacuna Tdap entre las semanas 27 y 36 de cada embarazo le pasa protección a su bebé antes de nacer. Esto baja cerca de un 78% el riesgo de tos ferina en los primeros 2 meses de vida, que es la etapa más peligrosa. Es segura para usted y para su bebé.

3. Forme un círculo de protección alrededor del bebé
Asegúrese de que todas las personas que van a cargar o cuidar al bebé tengan su vacuna contra la tos ferina al día, de preferencia al menos 2 semanas antes de conocerlo. Esto incluye a la pareja, los abuelos, los hermanos mayores y las niñeras.

4. Hábitos diarios que ayudan

  • Lavarse las manos seguido con agua y jabón

  • Cubrirse la boca al toser o estornudar con un pañuelo o el codo

  • Mantener al bebé lejos de personas con tos

  • Quedarse en casa cuando uno está enfermo

Preguntas frecuentes

¿La vacuna es segura?
Sí. Las vacunas DTaP y Tdap se usan desde hace décadas y se vigilan de cerca. Casi todos los efectos secundarios son leves: dolor en el brazo, cansancio o algo de fiebre por uno o dos días.

Mi hijo ya está vacunado, ¿puede enfermarse igual?
Sí, pero casi siempre es mucho más leve y con menos riesgo de terminar en el hospital. La protección también baja con los años, por eso importan los refuerzos.

Ya tuve tos ferina, ¿estoy protegido de por vida?
No. Ni la enfermedad ni la vacuna protegen para siempre. Se puede volver a contagiar.

¿Necesito la Tdap en cada embarazo?
Sí, una dosis en cada embarazo, aunque ya la haya recibido antes.

Recursos para vacunar a su niño:

Navegar por la información sobre las vacunas puede sentirse abrumador. Hable con su pediatra.